Mugre...
de la tuya y de la mía. Palabras furtivas y despavoridas.

Sangre...
de la tuya y de la mía. Esperanzas derramadas al mar de la melancolía.

Un horror que se aproxima, nos persigue hasta alcanzar nuestras mentiras,
inmunes a tanta sensibilidad perdida.

Vamos,
enmugreciendo nuestras vidas,

ocupadas en sostener tanta hipocresía.
Sin escape a tanto cinismo, tanta política,
acciones y omisiones asesinas.
Inocencias ultrajadas, que marchan sumergidas
en lo más profundo, esas desafiantes almas encendidas.
Cada una, con su pesada cruz, su propia injusticia.
Vuelven para enseñarnos, nuestra historia aparecida.

Caminos,
que se cruzan y se despiertan,

Miradas,
que se encuentran y se abrazan.

Nada fue tan duro,
como perderse en despedidas.
Un pasado que vuelve, a restituir identidades prohibidas.

Una pesadilla,
que nos despierta sin quitarnos el sueño.
Allí nuestra humanidad, transcurre dormida.
La tuya y la mía. Distraídas de todo ese espanto,
con inflexible e implacable desidia.

Humo de carne quemada, de mentiras, maltratos y asfixias.
Nos dicen que algunas muertes, son más merecidas,
alimentando ese gran colage genocida,
esa colección, de vidas desaparecidas.

Limpieza social. Disciplina incendiaria.
Mugre,
que nos engorda y nos excita.

Idiotismo
que se masturba y nos salpica

la mugre impúdica y fascista.
Orgasmos de crímenes sin justicia.

Palabras
desdibujadas por tanto tembladeral

DINERO CÁRCEL BALA DROGA TORTURA COLCHÓN
MADRES IDENTIDAD HIJOS SOLEDAD DESAPARICIÓN
MISERIA AMOR LIBERTAD HIPOCRESÍA PABELLÓN
MARADONA GARDEL RODRIGO ELCHE EXCLUSIÓN
ESCUELA DESNUTRICIÓN PROMESA CRUELDAD CANCIÓN

Música y ángeles, que no pueden contra la mugre.
ni contra la agonía,
que no mide como un éxito televisado.
Es la mugre, perfumada y bella para el show.

Mientras
el humo se llevó la verdad,
a otro lado, a otro mundo, a otra muerte.
Y acá la mugre. La tuya y la mía.

Porque, mi amor,
en esta Argentina
“La libertad es fiebre, es oración, fastidio y -mucha, pero mucha- buena suerte”.

Awka
(con ayuda del Indio Solari)



Del Diario "El Día" de la ciudad de La Plata (PBA), Octubre de 2005:



Denuncian "masacre" en cárcel de Magdalena y una cadena de impunidad.
La Comisión Provincial por la Memoria entregó un informe al presidente Néstor Kirchner en el que afirma que "no quedan dudas" de que el incendio que provocó la muerte de 33 presos alojados en el penal de Magdalena "fue una masacre". Y también asegura que el caso ocurrido el 16 de octubre pasado "no es un hecho aislado e irrepetible", sino que "es parte de una cadena de muerte, tortura, apremios, tratos degradantes, violencia ilegal y negocios sucios" en las cárceles bonaerenses.
El durísimo informe entregado a Kirchner destaca que "después de Magdalena, nada puede quedar como antes si queremos una sociedad mejor" y puntualiza que la muerte de los 33 presos "no ha generado cambios significativos a más de un mes de ocurridos los hechos; ningún funcionario ha renunciado, ningún funcionario fue separado definitivamente de su cargo, los legisladores no han promovido cambios drásticos".
La Comisión por la Memoria está integrada, como se sabe, por el Premio Nobel Pérez Esquivel y magistrados y dirigentes de entidades de Derechos Humanos, entre los que se destacan Hugo Cañón, Leopoldo Schiffrin, Laura Conte y Martha Pelloni.
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"HISTORIA OFICIAL" Y OCULTAMIENTO

El trabajo, según se informó, "no sólo se detiene en los hechos sino que analiza también la conducta y los discursos de funcionarios del Servicio Penitenciario y del poder político, destinados a construir una red de impunidad". Se trata, dice el documento, de una estrategia tendiente a elaborar "una historia oficial sobre lo sucedido en Magdalena, buscando ocultar negligencias, razones y responsabilidades; o colocando la culpabilidad exclusivamente en algún funcionario penitenciario 'sacrificable' para que el sistema siga funcionando".
La situación en la Unidad 28 de Magdalena "había llamado la atención de funcionarios judiciales", se sostiene en el informe y, a modo de ejemplo, se cita el oficio enviado por una fiscal platense al jefe del Servicio Penitenciario "en el que se ponía en conocimiento graves situaciones de violencia que se venían registrando" en el penal, solicitándose oportunamente "que se adoptaran las medidas necesarias para evitar que tales hechos se reiteraran".
Entre las irregularidades detectadas el día en que se produjo lo que la Comisión define como una masacre, se menciona que "había 55 extinguidores, pero solo 31 en funcionamiento, y ello se debía a que hubo una reducción considerable -de un 50 %- en la orden de compra para la recarga de matafuegos en todas las unidades y dependencias del Servicio Penitenciario".
El informe señala que "la previsibilidad de la tragedia exige analizar la responsabilidad de los funcionarios y Poderes que, habiendo tenido la obligación de imaginar las consecuencias de sus acciones u omisiones, nada hicieron para variar el resultado programado".
Agrega en ese sentido que "ello tendrá derivaciones penales que se sustanciarán en su debido lugar" y que "corresponde aquí señalar las responsabilidades ineludibles que el Estado Provincial no cumplió y que lo convierte en responsable de las 33 muertes de la Unidad 28".
El documento insiste en que el Servicio Penitenciario y el Poder Ejecutivo "tienen una enorme responsabilidad por no haber tomado las decisiones que permitieran evitar 33 muertes" y luego recuerda que "recién con fecha 25 de octubre a través del decreto 2.491 se declara la emergencia sobre las obras y construcción penitenciaria y en el marco de ella la cartera de Justicia resuelve cambiar los colchones tóxicos".

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CANDADOS QUE NO FUERON ABIERTOS

Afirma además que "la decisión de mantener cerrado el pabellón 16 por parte del Servicio Penitenciario, dejando que mueran 33 personas, seguramente fue la combinación de diversos factores. Ninguno de ellos disminuye la responsabilidad en la decisión y acción de cerrar los candados cuando ya se había declarado el incendio; de no abrir la puerta de emergencia cuando decenas de personas pedían ser rescatadas; y de reprimir a los detenidos de pabellones vecinos que intentaban salvar vidas humanas".
Por último, se destaca que si bien existen otras tragedias en las que debe evaluarse el grado de responsabilidad de personas, órganos y funcionarios del Estado -como Cromañón o la caída del avión de LAPA-, existe un "punto diferenciador" con esos casos y radica en que "las víctimas de Magdalena y los muertos de todas las cárceles bonaerenses son personas (tienen esta calidad aunque muchos la nieguen) sin libertad, sin capacidad de elección, sin posibilidad de optar por estar o no estar en el lugar donde finalmente mueren".