Sobre el día de los Derechos Humanos

Pensando en los 30 años de la primera "ronda" de Las Madres en
Allá por 1872, un gran pensador del derecho, Rudolf von Ihering (1818-1892) escribió un libro fundamental para todo estudiante de derecho, abogado y todo aquél que
se interese por las ciencias sociales. Su título, uno de los más provocativos en la materia, era nada menos que “La
lucha por el derecho”, y uno de sus conceptos que mejor lo
describe, es aquel que nos enseña que Los pueblos que no luchan por el derecho, no merecen tenerlo. Para llegar a tamaña conclusión, Ihering nos va a decir antes que el derecho es mucho más que el cuerpo de leyes, normas y principios que rigen la conducta y convivencia humana. Ihering apuesta, desde ese lejano
Ciudadanía
Este dato histórico, aunque de una vigencia extraordinaria, nos sirve a la perfección para empezar a hablar de los derechos humanos. Justamente, su concepto refiere a la lucha histórica que tuvo como porfiado objetivo el reconocimiento de las libertades y garantías individuales, primero, para luego luchar por la vigencia de los demás derechos económicos, sociales y políticos, hasta llegar hoy a los derechos colectivos.
Cada 10 de diciembre festejamos todos, como ciudadanos, el día internacional de los derechos humanos, en conmemoración del dictado, por parte de
Estado. Porque es el Estado el que está obligado a garantizar la vigencia de dichos derechos fundamentales, por lo que sólo el Estado puede ser imputable de violaciones a los derechos humanos; para el resto de los ciudadanos nos rigen las generales de la ley común (código penal, civil, comercial, etc.). El Estado, en cambio, tiene como objetivo esencial (si de Estado de Derecho y
Republicano hablamos) la plena vigencia y goce de los derechos humanos por parte de todos sus ciudadanos, sin discriminación por razón o motivo alguno.
Entonces, y volviendo a la gran maestro Ihering, Los derechos humanos son las Luchas por los derechos humanos. Nada menos. Debemos ejercer nuestros derechos cívicos y políticos de forma irrenunciable para demandarle a un Estado, que parece estar despertándose muy lentamente luego de una nefasta siesta, que garantice la plena vigencia de nuestros derechos, como así también el pleno
cumplimiento de sus obligaciones en todos los ámbitos que le compete. Desde los servicios públicos, la atención en el hospital, el desempeño de sus fuerzas de seguridad y el apego a
2 últimas ideas.
Uno:
Dos: Los derechos humanos no son patrimonio de una ideología. Necios son los que pretenden encasillar, de forma peyorativa, la exigencia por el respeto de los
derechos humanos a una ideología determinada y opuesta a la que ellos profesan y defienden (con todo su derecho claro). Se equivocan, porque al momento de cometérsele alguna de las violaciones a los derechos humanos, ningún agente estatal le preguntará: “¿usted es de derecha o de izquierda?”. Seamos serios, nada más. O como dice Horacio Pagani, “seamos buenos entre nosotros”, nada
menos.
Un cálido abrazo a todos
(Fotografía: centro clandestino de detención, tortura y exterminio durante la última Dictadura Militar 1976-1983, Argentina)



Neurus dijo
Felicitaciones por el espacio!
Encontraste un lugar donde escupir tantas cosas que tenes en tu cabeza y corazón.
Felicitaciones esta muy bien diagramada y bien puestas las imágenes.
Y tenés razón somos los que estamos, es hora de darse cuenta que no importa cuantos, sino QUIENES. Y SABIENDO ESTO ... NO NOS DETENDRÁN JAMÁS!
Sabes, yo soy un militante de mi propia IDEA!!!
30 Abril 2007 | 08:49 PM